Un corazón que hace tiempo dejó de suspirar. Esos ojos que una vez anhelaron ver la luz de la esperanza perdieron su brillo sin remedio. Los años de infructuosa búsqueda por encontrar el amor en un mundo lleno de horror y decadencia convirtieron al ser más bello de la creación en una fría estatua de piedra. Cansado de perseguir sus sueños, su tierna piel se convirtió en roca mientras que si fino pelo se endurecía tanto como lo hizo finalmente su corazón. Durante años esta escultura permanecía lejos de la civilización escondida en la profundidad de un inhóspito bosque. La Naturaleza y el Tiempo la envolvieron en un mosaico de maleza, ramas y hojas, ocultando todavía más la belleza que una vez fue.
A pesar de ello un hálito de esperanza aun brillaba tenuemente en su interior, esperando que aquel a quien anhelaba, ese quien se haría llamar su Guardian aparecería al fin para arroparlo en sus protectores brazos y cuidar de su frágil existencia hasta el último de los días. Pero el Destino parecía privarle de cumplir sus sueños, y nadie parecía llegar a buscarle.
Un día, las grises nubes se agruparon a admirar la aun visible belleza de la historia. Quizás conocedoras de su historia y su triste desenlace se agruparon hasta sumir en la oscuridad el bosque. la lluvia parecía llorar las desdichas que la triste esfigie no podía derramar. Días y noches sin cesar las gotas de agua caían como un torrente sobre toda la arboleda. La fuerte tormenta no paró de rugir y tronar hasta devolverle la dignidad al bello ángel, liberándole de sus ataduras y dejándola libre de las enredaderas que la envolvían.
El ángel, conmovido y admirado por la fuerza de las nubes empezó a despertar de su letargo. Incluso los días más grises pueden hacernos brillar. Ese hálito que brillaba de esperanza en su eterna e infructuosa espera se transformó en una semilla por encontrar su lugar en el mundo, por compartir su luz y cambiar las cosas, en lugar de esperar que el mundo se adaptara a sus sueños, al igual que la lluvia había movido los obstáculos para conseguir aquello que querían, él sería fuerza. La fuerza que movería al mundo.
Esa nueva determinación hizo que la sangre volviera a bombear su corazón dormido, y poco a poco la cáscara de piedra que lo envolvía empezó a caer. Sus músculos dormidos despertaban de su letargo y sus alas se volvieron a desplegar. Una brillante luz se alzó hacia el cielo, indicando al mundo que finalmente estaba listo para volver a luchar por sus sueños...
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viernes, 16 de septiembre de 2016
lunes, 2 de enero de 2012
El Sueño del Ángel
Con los ojos escondidos tras mis párpados, mi imaginación escapa al lugar donde se tejen los sueños. Aquí el cielo es infinito y blanco, mientras que todo está cubierto de agua mansa que cubre mis pies salvo una isla en medio de este océano sin profundidad. Íntima y pequeña, cómoda y con sitio sólo para mí.
En esta pequeña isla, soy capaz de verme con alas, capaces de sobrevolar los problemas y proteger a las personas que me importan. A través de su luz, puedo ver el camino correcto por este mundo de incoherencias y lleno de malos deseos. Y es aquí, sentado en mi pequeña isla escondida del mundo, donde puedo observar los fotogramas de mi vida con tranquilidad...
Aquí soy capaz de tomar distancia y ver a mi alrededor. Recapitulando imágenes, observo las decisiones del pasado, aprendiendo de los errores que ya jamás volverán a ser cometidos. También aquí disfruto del presente que se me ha brindado. Realmente me doy cuenta de que las cosas no me han ido del todo mal, y me siento francamente orgulloso de donde estoy, y de quién soy. Miro al cielo con gratitud, por todas las ayudas que me han ido guiando por el buen camino, por las personas que tengo a mi alrededor que me hacen sentirme importante en sus vidas, y no puedo evitar sonreír.
Sobre el futuro... es una incógnita, pero hay varios sueños que me gustaría ver cumplidos. Hoy tengo 27, dentro de unos años me gustaría seguir creciendo en mi trabajo, ser alguien en el mundo del Marketing, escribir un libro, casarme y tener hijos, seguir teniendo amigos que me quieran, viajar, que mis joyas me sigan recordando.... Pero, sobre todo, cumplir el Sueño del Ángel: Poder parar el tiempo y darse cuenta de estar justo donde siempre quise estar.
En esta pequeña isla, soy capaz de verme con alas, capaces de sobrevolar los problemas y proteger a las personas que me importan. A través de su luz, puedo ver el camino correcto por este mundo de incoherencias y lleno de malos deseos. Y es aquí, sentado en mi pequeña isla escondida del mundo, donde puedo observar los fotogramas de mi vida con tranquilidad...
Aquí soy capaz de tomar distancia y ver a mi alrededor. Recapitulando imágenes, observo las decisiones del pasado, aprendiendo de los errores que ya jamás volverán a ser cometidos. También aquí disfruto del presente que se me ha brindado. Realmente me doy cuenta de que las cosas no me han ido del todo mal, y me siento francamente orgulloso de donde estoy, y de quién soy. Miro al cielo con gratitud, por todas las ayudas que me han ido guiando por el buen camino, por las personas que tengo a mi alrededor que me hacen sentirme importante en sus vidas, y no puedo evitar sonreír.
Sobre el futuro... es una incógnita, pero hay varios sueños que me gustaría ver cumplidos. Hoy tengo 27, dentro de unos años me gustaría seguir creciendo en mi trabajo, ser alguien en el mundo del Marketing, escribir un libro, casarme y tener hijos, seguir teniendo amigos que me quieran, viajar, que mis joyas me sigan recordando.... Pero, sobre todo, cumplir el Sueño del Ángel: Poder parar el tiempo y darse cuenta de estar justo donde siempre quise estar.
domingo, 23 de enero de 2011
Las Alas del Ángel
Desde que tengo uso de razón, siempre he tenido alas para volar. Alas que me permitían soñar y planear con ingenuidad por los cielos, donde la Felicidad era el oxígeno que respiraba y los Sueños eran las corrientes que desplegaban mis alas.
Mamá fue la primera que me hizo volar, construyéndome con mimo mis alas de Cariño y Amor. Con esos cuidados interminables y esa protección desmesurada, mi mundo era feliz con su sonrisa, volando alto cuando le llevaba mis notas cubiertas de sobresalientes o descubría el talento natural por el dibujo que ambos compartíamos... Era imposible pensar que existía una vida mejor si no era a su lado.
El tiempo pasaba y yo seguía bien arriba surcando el cielo, esta vez en compañía de mis Amigos. Ellos hacían las veces de corrientes de aire, haciéndome volar cada vez más alto, llevándome a lugares que jamás hubiera descubierto sin ellos. Esos momentos de diversión, las fiestas y locuras que juntos pasamos quedaron grabados en mi corazón. No podía dejar de ser feliz, y me volví adicto a mis amigos, a mi gente.
Más adelante llegó el Amor. En forma de nube esponjosa me invitó a descansar y a disfrutar del momento. Recuerdo cerrar los ojos, y pensar que ya no me quedaban más sueños por cumplir, y me dormí con una sonrisa en la boca, creyéndome el ser más afortunado del mundo...
Cuando desperté, el Amor se había evaporado sin que me diera cuenta, convirtiéndose en el duro y frío suelo de la Realidad. Mis alas, maltrechas y aplastadas por la caída, ya no servían para volar. La fuerza de mis Amigos, que antaño había sido el tornado que me había mantenido en lo más alto, ahora no era más que una ligera brisa que no podía hacerme levantar los pies del suelo. Me había vuelto un Ser Terrenal.
Ahora que estaba en la Tierra, no podía dejar de observar el cielo que tan lejos se encontraba, donde brillan lejos como estrellas mis sueños e ilusiones. Aquí me siento vulnerable y solo, invadido por el miedo de que mi vida nunca volverá a elevarse más allá de la tierra que pisaba. El terror de una vida mundana y transparente.
Mis días pasaban sentados en la dura roca sobre el acantilado, pensando en mi situación actual y la nostalgia de los cielos, pensando si habría alguna solución a la difícil ecuación que se me planteaba.
Finalmente tomé una determinación: Tenía que volver a volar. Mi trabajo, duro y entregado, se convirtió en la forma de conseguir las nuevas alas que abrirían el camino a la felicidad. Día tras día me curtía en mis tareas, dejándome la piel con la esperanza de un futuro prometedor. A veces mi mente volaba sola mientras trabajaba, imaginándome arriba con mis nuevas alas...
Siguen pasando hojas del calendario y mis pies no se despegan del suelo.
¡Qué lento pasa el tiempo cuando uno es incapaz de volar!
Llegará el día en que el trabajo haya terminado, y estas nuevas alas que yo mismo he fabricado, serán capaces de volar de nuevo, esta vez con el impulso de mis propias piernas al correr. Entonces estoy seguro de que, aunque quizás no vuele más alto que nadie, será la Felicidad más genuina que nadie haya podido alcanzar...
Mamá fue la primera que me hizo volar, construyéndome con mimo mis alas de Cariño y Amor. Con esos cuidados interminables y esa protección desmesurada, mi mundo era feliz con su sonrisa, volando alto cuando le llevaba mis notas cubiertas de sobresalientes o descubría el talento natural por el dibujo que ambos compartíamos... Era imposible pensar que existía una vida mejor si no era a su lado.
El tiempo pasaba y yo seguía bien arriba surcando el cielo, esta vez en compañía de mis Amigos. Ellos hacían las veces de corrientes de aire, haciéndome volar cada vez más alto, llevándome a lugares que jamás hubiera descubierto sin ellos. Esos momentos de diversión, las fiestas y locuras que juntos pasamos quedaron grabados en mi corazón. No podía dejar de ser feliz, y me volví adicto a mis amigos, a mi gente.
Más adelante llegó el Amor. En forma de nube esponjosa me invitó a descansar y a disfrutar del momento. Recuerdo cerrar los ojos, y pensar que ya no me quedaban más sueños por cumplir, y me dormí con una sonrisa en la boca, creyéndome el ser más afortunado del mundo...
Cuando desperté, el Amor se había evaporado sin que me diera cuenta, convirtiéndose en el duro y frío suelo de la Realidad. Mis alas, maltrechas y aplastadas por la caída, ya no servían para volar. La fuerza de mis Amigos, que antaño había sido el tornado que me había mantenido en lo más alto, ahora no era más que una ligera brisa que no podía hacerme levantar los pies del suelo. Me había vuelto un Ser Terrenal.
Ahora que estaba en la Tierra, no podía dejar de observar el cielo que tan lejos se encontraba, donde brillan lejos como estrellas mis sueños e ilusiones. Aquí me siento vulnerable y solo, invadido por el miedo de que mi vida nunca volverá a elevarse más allá de la tierra que pisaba. El terror de una vida mundana y transparente.
Mis días pasaban sentados en la dura roca sobre el acantilado, pensando en mi situación actual y la nostalgia de los cielos, pensando si habría alguna solución a la difícil ecuación que se me planteaba.
Finalmente tomé una determinación: Tenía que volver a volar. Mi trabajo, duro y entregado, se convirtió en la forma de conseguir las nuevas alas que abrirían el camino a la felicidad. Día tras día me curtía en mis tareas, dejándome la piel con la esperanza de un futuro prometedor. A veces mi mente volaba sola mientras trabajaba, imaginándome arriba con mis nuevas alas...
Siguen pasando hojas del calendario y mis pies no se despegan del suelo.
¡Qué lento pasa el tiempo cuando uno es incapaz de volar!
Llegará el día en que el trabajo haya terminado, y estas nuevas alas que yo mismo he fabricado, serán capaces de volar de nuevo, esta vez con el impulso de mis propias piernas al correr. Entonces estoy seguro de que, aunque quizás no vuele más alto que nadie, será la Felicidad más genuina que nadie haya podido alcanzar...
sábado, 11 de octubre de 2008
Recordando A Un Lugar
Hoy me siento con ganas de echar la vista atrás, y buscar ese lugar que nos marcó y nos hizo especiales. Héroes de nuestra propia historia, protagonistas de nuestro propio cuento. Un escenario donde empezamos a escribir una canción para los dos.
Quizás fue en ese concierto donde ambos estábamos, pero aun no sabíamos que existíamos. Puede que incluso tropezara contigo, y tú no te dieses cuenta... O en ese en el que sí nos conocíamos, A lo mejor fue en ninguna parte, un lugar escondido entre bytes y cables donde una conversación se hilaba en el ciberespacio. ¿Fue ahí donde realmente todo empezó? El ángel sin alas conoció al rey del dolor...
El cine donde siempre íbamos, que nos unía cada vez más, o ese lugar apartado del mundo, donde empezamos a compartir nuestras confidencias. Tú coche, el mío. La playa en las estrellas, la intimidad del sur, la tranquilidad del norte... A lo mejor fue en esa ciudad en tierras germanas que juntos conocimos y en la que forjamos un sueño a cumplir. Pero para mí fue esa habitación, donde llevamos media vida peleando y amando, jugando y hablando, durmiendo y riendo...
Hay tantos lugares que recordar, tantos momentos para no olvidar...
Pero lo más importante no son los escenarios, sino los protagonistas de esa obra que todavía se escribe. A cada cual más imperfecto, más tozudo o necio. No es un cuento de hadas, ni un relato de ciencia ficción. Es una historia basada en hechos reales, con personas de carne y hueso que decidieron, por causas del azar o del destino, compartir una aventura juntos, y reinventando sus vidas, han llegado hasta aquí.
La vida sigue, el amor crece. Nadie sabe adónde nos llevarán los pies, pero quiero seguir descubriendo lugares, abriendo puertas a nuevos escenarios que desvelen historias. La nuestra. Hasta que finalmente en letras de oro nuestra obra jamás será olvidada, grabada a fuego en nuestros cuerpos, nuestros corazones de artistas llenos de sueños. Se cierra un nuevo acto para dar paso al siguiente. El espectáculo debe continuar. Te quiero.
Quizás fue en ese concierto donde ambos estábamos, pero aun no sabíamos que existíamos. Puede que incluso tropezara contigo, y tú no te dieses cuenta... O en ese en el que sí nos conocíamos, A lo mejor fue en ninguna parte, un lugar escondido entre bytes y cables donde una conversación se hilaba en el ciberespacio. ¿Fue ahí donde realmente todo empezó? El ángel sin alas conoció al rey del dolor...
El cine donde siempre íbamos, que nos unía cada vez más, o ese lugar apartado del mundo, donde empezamos a compartir nuestras confidencias. Tú coche, el mío. La playa en las estrellas, la intimidad del sur, la tranquilidad del norte... A lo mejor fue en esa ciudad en tierras germanas que juntos conocimos y en la que forjamos un sueño a cumplir. Pero para mí fue esa habitación, donde llevamos media vida peleando y amando, jugando y hablando, durmiendo y riendo...
Hay tantos lugares que recordar, tantos momentos para no olvidar...
Pero lo más importante no son los escenarios, sino los protagonistas de esa obra que todavía se escribe. A cada cual más imperfecto, más tozudo o necio. No es un cuento de hadas, ni un relato de ciencia ficción. Es una historia basada en hechos reales, con personas de carne y hueso que decidieron, por causas del azar o del destino, compartir una aventura juntos, y reinventando sus vidas, han llegado hasta aquí.
La vida sigue, el amor crece. Nadie sabe adónde nos llevarán los pies, pero quiero seguir descubriendo lugares, abriendo puertas a nuevos escenarios que desvelen historias. La nuestra. Hasta que finalmente en letras de oro nuestra obra jamás será olvidada, grabada a fuego en nuestros cuerpos, nuestros corazones de artistas llenos de sueños. Se cierra un nuevo acto para dar paso al siguiente. El espectáculo debe continuar. Te quiero.
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