Es curioso el momento que estoy vivendo, donde el mundo entero me promete cambiar, una retribución por buena conducta que no se termina por materializar. Todos me susurran al oído que por fin mis sueños se harán realidad, y que mi momento llega ahora, pero para mí las palabras y promesas ya no valen de nada.
Quiero que la escalera se forme para mí, y que todo el esfuerzo previo que he hecho en mi vida sirva de peaje para poder seguir subiendo, me niego a derramar una gota de sudor más por el lugar que me corresponde. Se acabaron las palabras, que empiecen las acciones.
miércoles, 6 de julio de 2011
lunes, 4 de julio de 2011
Just hold me tight
Agárrame fuerte, y lleva mi cabeza contra tu pecho, así pueda sentirte cerca. No me sueltes y deja que moje tu ropa con la lluvia de mis tormentos. Acaricia mi cabeza y méceme cual bebé, pues me siento indefenso. Que sean tus brazos los que me den de nuevo la seguridad de que todo irá bien. Susúrrame al oído que yo también seré feliz, y que yo también comeré perdices junto a todos aquellos a los que he visto partir. Agárrame fuerte y no me dejes caer, y hazme creer que ese futuro también llegará para mí.
miércoles, 29 de junio de 2011
Tell me the truth
Rodeado de palabras vanas, de mentiras para tapar un gran agujero que cada día se hace más evidente. Ni un millón de frases hechas podrían atar la rabia que siento.
El futuro es incierto, y aunque todos nos dirigimos irremediablemente hacia a él, quiero una palabra sincera sobre él. Cuéntame sobre lo que va a pasar y no hagas malabares con las vocales. Estoy cansado de abrir y cerrar puertas imaginarias, de creer que por fin ese día va a llegar al fin.
Me siento siempre a la espera de algo, de ese momento tan preciado con el que siempre soñé, únicamente detenido por un "ten paciencia, ya llegará". Sigo andando por el sendero, pero no veo más que camino, y más pasos hacia un sol de esperanza que siempre me dibujas lejos en el horizonte.
Quiero llegar y sentir que la meta se acerca, que esta etapa termina para empezar una nueva: Más difícil, más emocionante, para así renovar fuerzas y continuar con mi aventura. Estoy cansado de "faltan unos kilómetros más y ya estamos" o de "ya casi lo tienes". Has conseguido de mí volverme una persona incrédula y dura, castigando una y otra vez sin recreo al niño que llevo dentro.
Sólo quiero una palabra sincera de tu boca. Una palabra que consiga crear un puente en el agujero, una marca en el camino para saber dónde para a repostar, una fecha en el calendario... ¿Tan difícil es decirme la verdad? Por favor, déjame seguir brillando para no terminar de matar la ilusión que me hace seguir hacia adelante...
El futuro es incierto, y aunque todos nos dirigimos irremediablemente hacia a él, quiero una palabra sincera sobre él. Cuéntame sobre lo que va a pasar y no hagas malabares con las vocales. Estoy cansado de abrir y cerrar puertas imaginarias, de creer que por fin ese día va a llegar al fin.
Me siento siempre a la espera de algo, de ese momento tan preciado con el que siempre soñé, únicamente detenido por un "ten paciencia, ya llegará". Sigo andando por el sendero, pero no veo más que camino, y más pasos hacia un sol de esperanza que siempre me dibujas lejos en el horizonte.
Quiero llegar y sentir que la meta se acerca, que esta etapa termina para empezar una nueva: Más difícil, más emocionante, para así renovar fuerzas y continuar con mi aventura. Estoy cansado de "faltan unos kilómetros más y ya estamos" o de "ya casi lo tienes". Has conseguido de mí volverme una persona incrédula y dura, castigando una y otra vez sin recreo al niño que llevo dentro.
Sólo quiero una palabra sincera de tu boca. Una palabra que consiga crear un puente en el agujero, una marca en el camino para saber dónde para a repostar, una fecha en el calendario... ¿Tan difícil es decirme la verdad? Por favor, déjame seguir brillando para no terminar de matar la ilusión que me hace seguir hacia adelante...
lunes, 20 de junio de 2011
Open the door
Delante de mí durante años, una puerta que no se abre ni a la de tres. Ahí está, inmutable con el paso del tiempo e indiferente a todas las miradas asesinas, de súplica o de rabia que le he regalado desde que me empezó a salir pelo en el pecho.
Una puerta a un futuro más fácil, un camino que he recorrido mentalmente una y otra vez donde una preciosa chica espera suspirando al otro lado de la plancha de madera. A veces sueño con ella, y veo su larga cabellera rubia, acariciando el pomo de la puerta, suplicándome que abra la puerta y estemos juntos al fin, donde el final de cuento con sus perdices se halla a un giro de llave...
¿Por qué esa puerta nunca se ha abierto para mí? ¿Por qué nunca he intentado abrirla?...
Mientras reflexiono sobre ello... Ahí sigue la puerta...
Una puerta a un futuro más fácil, un camino que he recorrido mentalmente una y otra vez donde una preciosa chica espera suspirando al otro lado de la plancha de madera. A veces sueño con ella, y veo su larga cabellera rubia, acariciando el pomo de la puerta, suplicándome que abra la puerta y estemos juntos al fin, donde el final de cuento con sus perdices se halla a un giro de llave...
¿Por qué esa puerta nunca se ha abierto para mí? ¿Por qué nunca he intentado abrirla?...
Mientras reflexiono sobre ello... Ahí sigue la puerta...
lunes, 7 de febrero de 2011
I want to change the world
1. Know that all significant change throughout history has occurred not because of nations, armies, governments and certainly not committees. They happened as a result of the courage and commitment of individuals. People like Joan of Ark, Albert Einstein, Clara Barton, Abraham Lincoln, Thomas Edison and Rosa Parks. They might not have done it alone, but they were, without question, the change makers.
2. Believe that you have a unique purpose and potential in the world. It's not so much something to create as to be discovered. And it's up to you to discover it. Believe that you can and will make a difference.
3. Recognize that everything you do, every step you take, every sentence you write, every word you speak-or DON'T speak--counts. Nothing is trivial. The world may be big, but there are no small things. Everything matters.
4. To be the change you want to see in the world, you don't have to be loud. You don't have to be eloquent. You don't have to be elected. You don't even have to be particularly smart or well educated. You do, however, have to be committed.
5. Take personal responsibility. Never think "it's not my job". It's a cop-out to say, "What can I do, I'm only one person." You don't need everyone's cooperation or anyone's permission to make changes. Remember this little gem, "If it's to be, it's up to me."
6. Don't get caught up in the how of things. If you're clear on what you want to change and why you want to change it, the how will come. Many significant things have been left undone because someone let the problem solving interfere with the decision-making.
7. Don't wait for things to be right in order to begin. Change is messy. Things will never be just right. Follow Teddy Roosevelt's timeless advice, "Do what you can, with what you have, where you are."
8. The genesis for change is awareness. We cannot change what we don't acknowledge. Most of the time, we aren't aware of what's wrong or what's not working. We don't see what could be. By becoming more aware, we begin the process of change.
9. Take to heart these words from Albert Einstein--arguably one of the smartest change masters who ever lived: "All meaningful and lasting change starts first in your imagination and then works its way out. Imagination is more important than knowledge."
10. In order for things to change, YOU have to change. We can't change others; we can only change ourselves. However, when WE change, it changes everything. And in doing so, we truly can be the change we want to see in the world.
2. Believe that you have a unique purpose and potential in the world. It's not so much something to create as to be discovered. And it's up to you to discover it. Believe that you can and will make a difference.
3. Recognize that everything you do, every step you take, every sentence you write, every word you speak-or DON'T speak--counts. Nothing is trivial. The world may be big, but there are no small things. Everything matters.
4. To be the change you want to see in the world, you don't have to be loud. You don't have to be eloquent. You don't have to be elected. You don't even have to be particularly smart or well educated. You do, however, have to be committed.
5. Take personal responsibility. Never think "it's not my job". It's a cop-out to say, "What can I do, I'm only one person." You don't need everyone's cooperation or anyone's permission to make changes. Remember this little gem, "If it's to be, it's up to me."
6. Don't get caught up in the how of things. If you're clear on what you want to change and why you want to change it, the how will come. Many significant things have been left undone because someone let the problem solving interfere with the decision-making.
7. Don't wait for things to be right in order to begin. Change is messy. Things will never be just right. Follow Teddy Roosevelt's timeless advice, "Do what you can, with what you have, where you are."
8. The genesis for change is awareness. We cannot change what we don't acknowledge. Most of the time, we aren't aware of what's wrong or what's not working. We don't see what could be. By becoming more aware, we begin the process of change.
9. Take to heart these words from Albert Einstein--arguably one of the smartest change masters who ever lived: "All meaningful and lasting change starts first in your imagination and then works its way out. Imagination is more important than knowledge."
10. In order for things to change, YOU have to change. We can't change others; we can only change ourselves. However, when WE change, it changes everything. And in doing so, we truly can be the change we want to see in the world.
sábado, 5 de febrero de 2011
And the truth is...
...Hoy me quiero confesar, y ser sincero sin tapujos. Más ahora, que sé que nadie lee este blog, puedo estar tranquilo de decir lo que siento y gritarlo a los cuatro vientos porque nadie me escuchará, por más que quede grabado en este blog de por vida.
Soy un esclavo de mi trabajo, me he convertido en aquello que siempre detesté y nunca quise para mí. He dejado de ser idealista, y sólo lucho por un sueño que se va quedando añejo, y tengo miedo de que lo único por lo que he luchado tantos años no sea aquello que yo esperaba.
Tengo pavor de descubrir ante el espejo que soy un inútil y que no sirvo sino para trabajar. Miedo de no saber llevar una casa, de aprender a equilibrar el tiempo de estar solo con el de conocer a gente nueva. Miedo a no saber vivir sin comodidades, miedo al fracaso y a volver de vuelta.
Me he aislado tanto, que siento que mi corazón se ha enfriado, y empiezo a tener dudas de encontrar a alguien que considere "de mi altura", porque esos que yo quiero, no me consideran suficiente para ellos. No quiero quedarme solo, quiero encontrar a gente que me motive lo suficiente para enamoramre, y no tener que sacrificar y venderme en las rebajas o en los saldos.
Mis amigos ya no están a mi lado. Cada uno ha emprendido su vida y me han dejado solo. Yano queda sino un tenue rastro telefónico que me veo obligado a alimentar semana tras semana, pero que es insuficiente cuando tengo ganas de gritar y desahogarme. Si hoy necesito ver a alguien para aliviar mi pena, probablemente tenga que afrontar el mañana solo.
El resto del mundo sigue con sus vidas, más o menos felices, sabiendo que la norma les permite hacer lo que les parezca... pero yo sigo aquí, sin un futuro inestable sin saber muy bien adónde y cómo tirar.
Sí, mi trabajo es maravilloso y es lo que siempre había querido.... pero hay muchas cosas que me gustaría hacer... como aprender de nuevo a disfrutar de la vida a sorbos, recuperar las ganas de salir de fiesta y emborracharme, dejar de reprimirme y volver a hacer locuras, volver a tener ilusión por algún chico, pasar un rato con mis amigos, no pensar en el futuro y disfrutar del presente.
¿Por qué día tras día siento que estoy haciendo un sacrificio para una inversión a futuro? ¿Acaso recuperaré mi vida cuando me vaya o eso que perdí ya no volverá? ¿Acaso pierdo el tiempo o realmente mi futuro está relleno de aquellas cosas que siempre había soñado para mí?
Ya veremos qué es lo que pasa....
Soy un esclavo de mi trabajo, me he convertido en aquello que siempre detesté y nunca quise para mí. He dejado de ser idealista, y sólo lucho por un sueño que se va quedando añejo, y tengo miedo de que lo único por lo que he luchado tantos años no sea aquello que yo esperaba.
Tengo pavor de descubrir ante el espejo que soy un inútil y que no sirvo sino para trabajar. Miedo de no saber llevar una casa, de aprender a equilibrar el tiempo de estar solo con el de conocer a gente nueva. Miedo a no saber vivir sin comodidades, miedo al fracaso y a volver de vuelta.
Me he aislado tanto, que siento que mi corazón se ha enfriado, y empiezo a tener dudas de encontrar a alguien que considere "de mi altura", porque esos que yo quiero, no me consideran suficiente para ellos. No quiero quedarme solo, quiero encontrar a gente que me motive lo suficiente para enamoramre, y no tener que sacrificar y venderme en las rebajas o en los saldos.
Mis amigos ya no están a mi lado. Cada uno ha emprendido su vida y me han dejado solo. Yano queda sino un tenue rastro telefónico que me veo obligado a alimentar semana tras semana, pero que es insuficiente cuando tengo ganas de gritar y desahogarme. Si hoy necesito ver a alguien para aliviar mi pena, probablemente tenga que afrontar el mañana solo.
El resto del mundo sigue con sus vidas, más o menos felices, sabiendo que la norma les permite hacer lo que les parezca... pero yo sigo aquí, sin un futuro inestable sin saber muy bien adónde y cómo tirar.
Sí, mi trabajo es maravilloso y es lo que siempre había querido.... pero hay muchas cosas que me gustaría hacer... como aprender de nuevo a disfrutar de la vida a sorbos, recuperar las ganas de salir de fiesta y emborracharme, dejar de reprimirme y volver a hacer locuras, volver a tener ilusión por algún chico, pasar un rato con mis amigos, no pensar en el futuro y disfrutar del presente.
¿Por qué día tras día siento que estoy haciendo un sacrificio para una inversión a futuro? ¿Acaso recuperaré mi vida cuando me vaya o eso que perdí ya no volverá? ¿Acaso pierdo el tiempo o realmente mi futuro está relleno de aquellas cosas que siempre había soñado para mí?
Ya veremos qué es lo que pasa....
domingo, 23 de enero de 2011
Las Alas del Ángel
Desde que tengo uso de razón, siempre he tenido alas para volar. Alas que me permitían soñar y planear con ingenuidad por los cielos, donde la Felicidad era el oxígeno que respiraba y los Sueños eran las corrientes que desplegaban mis alas.
Mamá fue la primera que me hizo volar, construyéndome con mimo mis alas de Cariño y Amor. Con esos cuidados interminables y esa protección desmesurada, mi mundo era feliz con su sonrisa, volando alto cuando le llevaba mis notas cubiertas de sobresalientes o descubría el talento natural por el dibujo que ambos compartíamos... Era imposible pensar que existía una vida mejor si no era a su lado.
El tiempo pasaba y yo seguía bien arriba surcando el cielo, esta vez en compañía de mis Amigos. Ellos hacían las veces de corrientes de aire, haciéndome volar cada vez más alto, llevándome a lugares que jamás hubiera descubierto sin ellos. Esos momentos de diversión, las fiestas y locuras que juntos pasamos quedaron grabados en mi corazón. No podía dejar de ser feliz, y me volví adicto a mis amigos, a mi gente.
Más adelante llegó el Amor. En forma de nube esponjosa me invitó a descansar y a disfrutar del momento. Recuerdo cerrar los ojos, y pensar que ya no me quedaban más sueños por cumplir, y me dormí con una sonrisa en la boca, creyéndome el ser más afortunado del mundo...
Cuando desperté, el Amor se había evaporado sin que me diera cuenta, convirtiéndose en el duro y frío suelo de la Realidad. Mis alas, maltrechas y aplastadas por la caída, ya no servían para volar. La fuerza de mis Amigos, que antaño había sido el tornado que me había mantenido en lo más alto, ahora no era más que una ligera brisa que no podía hacerme levantar los pies del suelo. Me había vuelto un Ser Terrenal.
Ahora que estaba en la Tierra, no podía dejar de observar el cielo que tan lejos se encontraba, donde brillan lejos como estrellas mis sueños e ilusiones. Aquí me siento vulnerable y solo, invadido por el miedo de que mi vida nunca volverá a elevarse más allá de la tierra que pisaba. El terror de una vida mundana y transparente.
Mis días pasaban sentados en la dura roca sobre el acantilado, pensando en mi situación actual y la nostalgia de los cielos, pensando si habría alguna solución a la difícil ecuación que se me planteaba.
Finalmente tomé una determinación: Tenía que volver a volar. Mi trabajo, duro y entregado, se convirtió en la forma de conseguir las nuevas alas que abrirían el camino a la felicidad. Día tras día me curtía en mis tareas, dejándome la piel con la esperanza de un futuro prometedor. A veces mi mente volaba sola mientras trabajaba, imaginándome arriba con mis nuevas alas...
Siguen pasando hojas del calendario y mis pies no se despegan del suelo.
¡Qué lento pasa el tiempo cuando uno es incapaz de volar!
Llegará el día en que el trabajo haya terminado, y estas nuevas alas que yo mismo he fabricado, serán capaces de volar de nuevo, esta vez con el impulso de mis propias piernas al correr. Entonces estoy seguro de que, aunque quizás no vuele más alto que nadie, será la Felicidad más genuina que nadie haya podido alcanzar...
Mamá fue la primera que me hizo volar, construyéndome con mimo mis alas de Cariño y Amor. Con esos cuidados interminables y esa protección desmesurada, mi mundo era feliz con su sonrisa, volando alto cuando le llevaba mis notas cubiertas de sobresalientes o descubría el talento natural por el dibujo que ambos compartíamos... Era imposible pensar que existía una vida mejor si no era a su lado.
El tiempo pasaba y yo seguía bien arriba surcando el cielo, esta vez en compañía de mis Amigos. Ellos hacían las veces de corrientes de aire, haciéndome volar cada vez más alto, llevándome a lugares que jamás hubiera descubierto sin ellos. Esos momentos de diversión, las fiestas y locuras que juntos pasamos quedaron grabados en mi corazón. No podía dejar de ser feliz, y me volví adicto a mis amigos, a mi gente.
Más adelante llegó el Amor. En forma de nube esponjosa me invitó a descansar y a disfrutar del momento. Recuerdo cerrar los ojos, y pensar que ya no me quedaban más sueños por cumplir, y me dormí con una sonrisa en la boca, creyéndome el ser más afortunado del mundo...
Cuando desperté, el Amor se había evaporado sin que me diera cuenta, convirtiéndose en el duro y frío suelo de la Realidad. Mis alas, maltrechas y aplastadas por la caída, ya no servían para volar. La fuerza de mis Amigos, que antaño había sido el tornado que me había mantenido en lo más alto, ahora no era más que una ligera brisa que no podía hacerme levantar los pies del suelo. Me había vuelto un Ser Terrenal.
Ahora que estaba en la Tierra, no podía dejar de observar el cielo que tan lejos se encontraba, donde brillan lejos como estrellas mis sueños e ilusiones. Aquí me siento vulnerable y solo, invadido por el miedo de que mi vida nunca volverá a elevarse más allá de la tierra que pisaba. El terror de una vida mundana y transparente.
Mis días pasaban sentados en la dura roca sobre el acantilado, pensando en mi situación actual y la nostalgia de los cielos, pensando si habría alguna solución a la difícil ecuación que se me planteaba.
Finalmente tomé una determinación: Tenía que volver a volar. Mi trabajo, duro y entregado, se convirtió en la forma de conseguir las nuevas alas que abrirían el camino a la felicidad. Día tras día me curtía en mis tareas, dejándome la piel con la esperanza de un futuro prometedor. A veces mi mente volaba sola mientras trabajaba, imaginándome arriba con mis nuevas alas...
Siguen pasando hojas del calendario y mis pies no se despegan del suelo.
¡Qué lento pasa el tiempo cuando uno es incapaz de volar!
Llegará el día en que el trabajo haya terminado, y estas nuevas alas que yo mismo he fabricado, serán capaces de volar de nuevo, esta vez con el impulso de mis propias piernas al correr. Entonces estoy seguro de que, aunque quizás no vuele más alto que nadie, será la Felicidad más genuina que nadie haya podido alcanzar...
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