jueves, 31 de diciembre de 2009

Un antes y un después

El Tiempo verdadero ni se tiene ni se controla, el verdadero Tiempo no entiende de días y semanas, tan sólo transcurre monótona y continuamente por la Eternidad. Nunca es demasiado tarde ni demasiado pronto, y camina sin que nadie le pregunte ni se detiene porque alguien lo pida. El Tiempo es Tiempo.


En un intento de controlarlo creamos las semanas y los días, intentando diseccionarlo en minutos y segundos a fin de inventar un imaginario poder sobre él. El Tiempo seguirá pasando igual, sin entender a números ni relojes al mismo ritmo que lo hacía hace 1000 años...

Es normal y típico de estas fechas hacer un balance de lo bueno y malo, como si cerráramos un episodio para abrir otro nuevo otra vez. Yo no pienso hacerlo. Nos obligamos a hacernos nuevas promesas para el año que viene y buscar los errores del pasado para no volverlos a cometer. Creo que cualquier momento es bueno para reflexionar, analizar y cambiar, y realmente creo en mi propio ritmo de hacer las cosas.

El año que viene se abre como un tiempo de mejora y perfeccionamiento, con las ideas claras y los mismos sueños que el anterior. Mi ciclo de trancisión no se ha cerrado todavía, y quiero que termine conmigo más fuerte y seguro quede nunca. Por eso para mí este año no supone cerrar ningún capítulo en mi vida, sino seguir el mismo camino que llevo haciendo desde hace meses ya.

La clave no está en cambiar año a año, sino en darse cuenta en el momento de que la ruta que se sigue no es la correcta y saber corregir a tiempo de la mejor forma posible. El Tiempo corre, y yo me voy con él.. Feliz, contento y todavía con un gran sueño por cumplir...

martes, 29 de diciembre de 2009

Navin 7.0

Este año se escapa de nuestras manos dejando atrás las experiencias que marcarán mi piel en el futuro. Vivencias, amores, viajes y una infinidad de pequeñas cosas que se cosen en mi pecho. Estos últimos meses me he visto crecer y evolucionar como nunca antes. Una pequeña actualización para mi sistema, una nueva versión de mí mismo sale adelante con fuerzas y energía.

Mi reflejo ante el espejo sonríe con seguridad, y sus ojos son más intensos con la edad. 25 años de madurez, de conseguir mis objetivos y llenos de un empuje que antes no estaban ahí. Soy feliz de lo que soy, de la resulta de mis propias decisiones. Siento cómo he sido yo sin ayuda de nadie quien ha modelado una personalidad más fuerte e independiente, que tiene cada vez más claro lo que quiere, y que batalla por conseguirlo.

Cada vez estoy más cerca de convertirme en aquello que siempre soñe, esa forma definitiva a la que aspiré a convertirme... Navin 9.0...

Si bien no es mi momento más brillante, sé que ahora mis metas están más arriba, y me siento capaz de llegar a mis objetivos, aunque se hayan desplazado un poco en el tiempo. Existe la reinvención y la capacidad de superación, sólo consiste en tocar la tecla adecuada.. Y ya tengo el dedo encima del botón...

miércoles, 23 de diciembre de 2009

It´s pouring outside

El ciclo se ha completado de nuevo y el sol juega al escondite entre las nubes. El agua vuelve a caer sobre mi cara, encharcando mi alma con dudas y miedos. Una angustia que nadie me ayuda a curar.


Llueve y no para de llover, pero soy incapaz de correr. Es cierto que todo ha vuelto adonde hace unos meses, pero ya no soy el mismo de antes. Las dudas son más débiles y mi voluntad es capaz de drenar el agua que inunda mi mente. He ampliado mis límites... acercándome un poco más a mi versión 9.0...
Aun así la lluvia siempre será capaz de mojarme.

El miedo sigue repiqueteando sobre mi cabeza intentando agujerear mis defensas, y todavía no he encontrado el paraguas que me cubra por completo. Ahora sólo quiero intentar disfrutar de la sensación, recordar el sabor de las heridas para cerrarlas después. No tengo prisa por que escampe el temporal. Sé que, como todos los gatos, finalmente caeré de pie.



Sé que ahora soy más fuerte que antes y mi nuevo yo drenará los problemas más pronto que tarde, pero todo resbala ahora.

jueves, 17 de diciembre de 2009

El mundo tiembla otra vez...

Qué rapido vuelve todo a estremecerse. Un ligero temblor sacude el suelo por el que piso y las sensaciones ya antaño olvidadas regresan para invadirme por dentro. El techo se resquebraja mientras vuelvo a temer por mí, dándome cuenta de que los buenos momentos están a poco de desaparecer otra vez.

Poco a poco los demonios se van colando entre los huecos. Viejos amigos que vuelven de entre las sombras a abrazarme con miedos y terrores nocturnos. Mis pies están pegados al suelo, pero mi cabeza quiere huir allá lejos donde no puedan volver a encontrarme jamás. A veces pienso que no existe tal lugar.

Llevaba mucho tiempo escondido, viviendo la vida plácida y confortable que me acunaba tiernamente, dejándome disfrutar de buenos momentos ligeros de preocupaciones. Pensé que aquí en el exilio de la felicidad y la vida ocupada los temblores no lograrían alcanzarme. Creí que en una vida laboral ocupada y una agenda apretada supondrían el mayor búnker antiterremotos del mundo, pero finalmente la inseguridad ha cortado mis paredes como mantequilla, y los sismógrafos han vuelto a cobrar vida.

Algún día seré capaz de enfrentar al futuro con valentía y no sólo con ingenuos sueños de niño. Ya sea para abrir un chiringuito de playa, irme a australia a vivir, ser tatuador profesional  o quizás para cuidar de un perro llamado Eki. Sólo sé que los cimientos de mi vida necesitan de una mayor fuerza que ahora mismo no tengo.  Unos cimientos tan sólidos que ningún terremoto podrá jamás derribar.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Nunca supe andar en bicicleta

Todos dicen que andar bicicleta es una de las habilidades que por mucho que pasen los años, jamás se olvida. Permanece en la mente grabada, en espera de poder escapar de su letargo para demostrar que aunque pasen uno, cinco o veinte años, esa capacidad permanece inalterable en nuestro interior.

Yo nunca aprendí a andar en bicicleta. Me enseñaron hace un tiempo, pero creo que nunca llegué a aprender de verdad. Con lo cual... no se puede recordar hacer algo que nunca se llegó a dominar. En conclusión. No sé andar en bicicleta.

Quizás pueda sonar estúpido y sin sentido, pero para mí la vida se reduce a este hecho precisamente. Nunca me enseñaron bien cómo llevarla o dominarla sin caer. Creo desconocer las nociones básicas para mantener el manillar con seguridad sin desviarme del camino, y pedaleo despacio por temor a ir tan deprisa que no pueda controlarla. Siempre tengo la impresión de que el resto sí sabe de esas cosas, y tuvieron una formación un poco más elaborada de la que yo tuve. A pesar de ello...

Durante los últimos meses me he limitado a conocer los mandos de mi vehículo: He pedaleado tan rápido que nadie podía seguir mi estela (FastForward), he ido despacio hasta que todos me doblasen (Stop&Reset), e incluso he recorrido caminos duros y escarpados para medir mis fuerzas (Escalation). Durante este periodo hay una única premisa que siempre procuré cumplir... y es conseguir seguir en línea recta. (Endurance)

Si bien para los demás lo difícil es cambiar las marchas, adaptarse al terreno o hacer las virguerías, para mí lo que supone verdaderamente un reto es seguir hacia adelante. Recto y sin desviarme. Será que soy inconstante y quizás algo torpe, pero siempre siento cómo el manillar cae suavemente hacia uno de los lados, obligándome a frenar antes de llegar a caer.

Hace ya tiempo que ando solo por los caminos, entendiendo mi fuerza y mi debilidad, armonizando mi interior con el exterior, analizando sinceramente mi voluntad. Me detengo siempre que dudo para coger fuerzas y seguir con mi línea recta en busca de una meta. No me gusta el deporte, no me gusta andar en bicicleta. Aun así...

Muchas veces siento que disfruto con lo que hago. Esos días el viento y yo jugamos a ver quién es más rápido en una carrera que me siento confiado a ganar. El tiempo corre, yo vuelo. Me siento fuerte como un dios. Soy feliz. Es inexplicable, pero al mismo tiempo infinitamente placentero. Pero...

Siempre llega un día como otro cualquiera en que mi cuerpo se vuelve más pesado. Me siento torpe y el miedo se apodera de mis articulaciones. El vigor de los brazos desaparece y el viento se vuelve cortante y amenazador. Es lento, pero inexorable. El manillar se desliza suavemente hacia la derecha...

Realmente estoy agotado de esta carrera donde soy el único corredor. Me siento estúpido corriendo sin sentir apenas el progreso de mi esfuerzo. Por mucho que corro no consigo escapar, por mucho que pare nunca consigo detenerme del todo. Al final, la línea recta desaparece y se curva en forma de interrogación. Siempre es así. ¡Odio andar en bicicleta!

domingo, 15 de noviembre de 2009

El guardian de las palabras

Hay palabras que nunca llegan a atravesar mis labios. Sonidos que mueren antes de vibrar en las cuerdas vocales. Son muchas las cosas que siempre he querido decir y nunca he podido expresar. Sé que es tu culpa. Tú y tu maldito afan de protección. El eterno Guardian de las Palabras, que secuestra mis pensamientos y censura mis frases. Eres tú, estúpida antigualla embutido en tu armadura oxidada el que me prohíbe rebelarme contra el mundo. ¿Por qué me contienes?

Eres la sombra que me persigue en mi rutina, escondido en tu abollada armadura que me escolta sin hacer ruido, ahogando las palabras en las aguas del Miedo, estrangulando sus sílabas con tus manos para que nunca vuelen por el aire. Retienes mis discursos para evitar las peleas, los "peros" cuando tengo algo que objetar, el veneno que impregna mis palabras, las palabras valientes que defienden mis argumentos... Me has convertido en un inofensivo muñeco de trapo.

Autoproclamado el defensor de mi integridad, me proteges del supuesto mal que podría infectar mi vida si actuase sin tu control, sin censura. Tu rasgada voz repite una y otra vez que todo esto es por mi bien, y que rendirse sin luchar es la mejor forma de vivir sin recibir heridas.

Estoy cansado de este secuestro, de no tener carácter para defenderme y menos para atacar. Harto de sentir la sangre hirviendo y la ira enfriarse en mi cabeza. No quiero vivir medio sedado encerrado en mi propio cuerpo. Quiero ser capaz de librar mis propias batallas, y demostrarme que soy capaz de ganarlas. Algún día escaparé de tu cautiverio y recuperaré mi voz...

lunes, 2 de noviembre de 2009

Una foto para la posteridad

Un día como otro cualquiera, sin uno darse cuenta, notas el aire más ligero a tu alrededor. Las preocupaciones se disipan por las rendijas. Sólo quedan las risas y los buenos momentos, la felicidad y una sonrisa en la boca que es difícil de borrar. Entonces te das cuenta de que lo has vuelto a conseguir, y una estrella brilla en el cielo especialmente para ti.

Hoy me siento así. Contento de sentirme querido por mis amigos, por disfrutar con lo que hago y porque pasarlo bien es una constante en mis días. La vida da muchos palos, pero también regala momentos como este, en los que te sientes tan arriba, surcando los cielos que mis sueños trazaron hace años.

Quiero, una vez más, sacar mi cámara de fotos para inmortalizar este momento, deseando que esto no cambie por mucho tiempo, manteniendo a los que quiero cerca de mí, dándome seguridad y ese calor que siento ahora mismo mientras suena mi canción...


Sé que un día lejano se acabará todo, y eso es lo único que me entristece. Algún día esa idea que rondaba por mi cabeza se cumplirá, llevándome a un sitio desconocido para empezar de cero. Ese sueño que acariciaba y mimaba todas las noches ahora me da miedo... porque hoy he terminado de crear un mundo perfecto en el que vivir...

Tengo miedo de decirle adiós a todo esto... Por primera vez tengo miedo de cumplir todos mis sueños... Por eso, no quiero pensar. Tan sólo quiero sacar una foto a la suerte que me sonríe, volviendo a repetir esa frase tan ingenua de "ojalá nada cambie, ojalá siga todo igual". No quiero olvidar este momento.

Gracias